Carat / Cómo funciona

Qué pasa entre la fotografía y la cifra

Carat hace dos trabajos distintos, en ese orden. Primero decide qué es la pieza. Solo después busca en cuánto se vendieron hace poco piezas como esa. Mantenerlos separados es lo que impide que una identificación optimista infle un precio.

Lee la pieza antes de leer el mercado

La primera pasada mira solo las fotografías: el metal y su color, la superficie y el desgaste, el estilo del engaste, el corte y las proporciones de cada piedra y cualquier marca grabada en el metal. En este paso no entra nada del precio, porque una valuación que se filtra hacia atrás, hasta la identificación, entrega la respuesta que usted esperaba y no la que tiene enfrente.

Los contrastes se transcriben, no se acomodan

Una marca se cita exactamente como aparece —«750», «PT950», un león pasante, una letra de año— y se califica como clara, parcial o ilegible. Carat dice qué significa una marca y con cuánta confianza lo dice; cuando una marca está gastada, lo advierte en lugar de elegir la lectura más conveniente. Un acercamiento nítido del interior del aro vale más que cinco ángulos de la pieza completa.

El veredicto tiene tres grados y siempre muestra sus razones

Probablemente genuina, no concluyente o probablemente simulante. Cada veredicto enumera lo que juega a favor y lo que juega en contra, y nombra la prueba que zanjaría el asunto: una sonda térmica, una lupa de 10 aumentos, una prueba de densidad o un reporte de un laboratorio gemológico. Una fotografía no puede hacer nada de eso, y Carat no finge lo contrario.

El valor se busca, no se recuerda

La segunda pasada lanza una búsqueda en vivo de ventas cerradas recientes de piezas comparables y del precio spot actual del metal, y luego ordena lo que encontró. Cuando esa búsqueda no arroja nada aprovechable, la cifra se marca como estimación en lugar de disfrazarse de dato respaldado, y en ambos casos se enlistan las fuentes.

Tres mercados, porque no hay un precio único

La fundición es solo el metal: peso por ley por cotización, y es el piso de cualquier pieza de oro. La reventa es el precio al que de verdad cambian de manos las piezas comparables de segunda mano. La reposición a precio de tienda es lo que cobraría un comercio por algo parecido, que es la cifra que pide una aseguradora. La mayoría de las joyas se revende muy por debajo del precio de tienda, y una sola cifra lo ocultaría.

Pregunte al gemólogo por su pieza

El dossier es el principio de una conversación, no el final. Puede hacer preguntas de seguimiento sobre la pieza —cómo limpiarla, dónde venderla, qué significa una marca en particular, qué confirmaría la piedra— y las respuestas siguen ligadas al dossier escrito para sus fotografías.

Lo que no va a hacer

  • No va a distinguir un diamante de laboratorio de uno natural. Son el mismo material; solo los instrumentos de un laboratorio gemológico los separan de manera confiable.
  • No va a pesar una piedra. El peso en quilates sacado de una foto es una estimación por proporciones, no una medición.
  • No va a valuar el apego sentimental, la procedencia sin documentos ni un estado de conservación que no se vea en los ángulos que entregó.
  • No va a reemplazar a un valuador calificado. Para un seguro, una sucesión o una venta importante, lleve la pieza con uno.
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