Cómo distinguir el platino del oro blanco: contrastes y peso
La respuesta corta
El platino lleva contraste 950 o PT950, pesa un 60 % más que el oro blanco de 14K y adquiere una pátina satinada sin cambiar de tono. El oro blanco se sella con 750 (18K) o 585 (14K), tiene baño de rodio y muestra un matiz amarillento en zonas de roce. El platino fundido rinde menos que el oro hoy día, pero su hechura en tienda es más cara.
El contraste resuelve primero: 950 frente a 750 y 585
La pista más inmediata se encuentra en el interior del aro o en la lengüeta del cierre. El platino se elabora casi sin excepción con un 95 % de pureza, marcado como 950, PT950, PLAT o acompañado del símbolo del orbe en el Reino Unido. Aunque existen aleaciones menores (850 y 900), 950 es el estándar internacional de la alta joyería.
El oro blanco es oro aleado con metales como níquel, paladio o plata, y sus marcas son contrastes de oro: 750 (18 quilates), 585 (14 quilates) o 375 (9 quilates). El oro jamás se punzona legítimamente como 950. Si ve 750, 18K o 585, la pieza es de oro blanco, por muy plateado que luzca su brillo. Nuestra guía de sellos de oro explica cada cifra en detalle.
Peso en la palma: el platino es un 60 % más denso
Si sostiene dos anillos idénticos, uno de platino y otro de oro blanco de 14 quilates, la disparidad resulta evidente de inmediato. El platino tiene una densidad de unos 21,45 gramos por centímetro cúbico, frente a los 15,8 del oro blanco de 18K y los 14,7 del oro de 14K.
En la mano, una joya de platino transmite una sensación de solidez sorprendente para su tamaño. Esa contundencia táctil es uno de los indicios más fiables: un joyero experimentado sospechará que se trata de platino mucho antes de aplicar ácidos o reactivos.
Desgaste y color: amarilleo frente a pátina
El oro puro es amarillo. Para lograr oro blanco, el oro natural se alea con metales claros, lo que arroja un tono ligeramente grisáceo y cálido. Para dotarlo de un acabado blanco cromo radiante, los talleres lo someten a un baño electrolítico de rodio, un metal precioso del grupo del platino.
Tras dos o tres años de uso habitual, el rodio desaparece en los puntos de contacto: la base del aro, las garras y los cantos que rozan con otra sortija. Un matiz amarillento empieza a aflorar. El platino, en cambio, es blanco en todo su espesor de forma natural. Nunca se baña y cuatro décadas de uso jamás revelarán una base amarillenta.
Rayaduras: metal desplazado frente a metal perdido
Todos los metales nobles se rayan, pero lo hacen de forma muy distinta.
- El oro blanco pierde metal. Al rozar contra superficies duras, minúsculas briznas de oro se desprenden y desaparecen para siempre. Con el paso de los años, los brazos de los anillos adelgazan y las garras se desgastan.
- El platino desplaza el metal. El platino es maleable y tenaz. Al rayarse, el metal simplemente se aparta formando rebordes microscópicos que originan ese brillo satinado y difuso llamado pátina. No hay merma de metal y un joyero puede devolverle su pulido original sin pérdida de peso.
Valor de fundición y precio en joyería: la paradoja
Históricamente, el platino duplicaba la cotización del oro, lo que cimentó su prestigio en el lujo. En el mercado contemporáneo, esa relación ha dado un vuelco: el precio al contado del oro puro supera con holgura al del platino.
Esto genera una aparente paradoja de valoración:
- Valor de chatarra al peso: Al cotizar el oro más caro, una sortija de oro blanco suele reportar más dinero en una fundición que su equivalente en platino de idéntico tamaño.
- Precio nuevo en escaparate: Las joyas de platino siguen siendo más caras al comprarlas en tienda. Requieren temperaturas de fusión mucho mayores (1.768°C frente a 1.064°C), herramientas de corte de diamante y artesanos muy cualificados.
Profundizamos en estas diferencias en cuánto vale su joya.
Las pruebas de taller para despejar dudas
Si las marcas se han borrado por el uso, tres pruebas de banco resuelven el enigma:
- Pesada hidrostática: Pesar la pieza en el aire y sumergida en agua permite calcular su densidad sin dañar el metal.
- Espectrometría por fluorescencia de rayos X (XRF): Un analizador de sobremesa dispara rayos X y muestra en sesenta segundos los porcentajes exactos de platino, rutenio, oro y níquel.
- Prueba de toque con ácido: El platino no reacciona ante el ácido nítrico puro, mientras que los contrastes de oro blanco reaccionan de inmediato.
Carat evalúa fotografías macro del cuerpo del anillo, la montura, la temperatura de color y las zonas de desgaste para distinguir platino y oro blanco, detallando sus argumentos. La sección cómo funciona detalla el procedimiento.
Preguntas frecuentes
¿El oro blanco se vuelve amarillo con el tiempo?
Sí. La aleación natural de oro blanco tiene un leve tono amarillo cálido bajo el baño de rodio. Conforme el roce diario desgasta esa capa superficial, el tono cálido original queda al descubierto. Un joyero puede limpiarlo y volverlo a rodiar fácilmente.
¿Vale más el platino que el oro blanco?
En joyería nueva, el platino cuesta más por su manufactura y densidad. Sin embargo, en el mercado de compra al peso para fundición, el oro cotiza hoy por encima del platino, por lo que un anillo de oro blanco de 18K puede alcanzar mayor importe de desguace.
¿El platino se raya más fácilmente que el oro blanco?
El platino presenta menor dureza superficial que el oro blanco de 14K, por lo que muestra micro-rayas antes. Sin embargo, esas marcas simplemente desplazan el metal creando una pátina aterciopelada, sin provocar pérdida de materia.
¿Puede Carat diferenciar platino de oro blanco en fotos?
Carat detecta contrastes (950 frente a 750), lee el amarilleo sutil típico del rodio gastado y analiza el grosor de la montura. Etiqueta sus conclusiones como estimaciones visuales y sugiere pruebas de laboratorio ante dudas.