Asegurar una joya: qué necesita de verdad tu aseguradora
La respuesta corta
Una aseguradora necesita una cifra de reposición a precio de tienda —lo que cobraría un comercio por una pieza equivalente nueva—, no la reventa ni la fundición, porque la póliza promete reponer la pieza. Esa cifra va en una tasación por escrito de un tasador cualificado que haya examinado la pieza, fechada y renovada periódicamente.
La cifra que quiere una aseguradora es la más alta
Una joya lleva varios valores a la vez, y no están cerca unos de otros. La fundición es solo el metal. La reventa es lo que te pagaría hoy un comprador. La reposición a precio de tienda es lo que cobraría un comercio por lo más parecido, nuevo, sobre el mostrador, con impuestos y margen incluidos.
El seguro se redacta en torno a la última, por una razón sencilla: la mayoría de las pólizas prometen reponer la pieza en lugar de entregarte dinero. Si la aseguradora tiene que comprarte un anillo comparable, la suma asegurada tiene que bastar para comprarlo a precio de tienda. Asegura por lo que podrías venderla y te encontrarás infrasegurado en el peor momento posible.
Y funciona igual en el otro sentido. Una suma asegurada muy por encima de un coste realista de reposición no compra nada salvo una prima más cara, porque la aseguradora repone la pieza y no paga la cifra escrita en el anexo. El objetivo es la exactitud, no una cifra grande.
Qué debe contener una tasación
Una tasación es un documento, no una cifra. La aseguradora necesita detalle suficiente para identificar la pieza, poner precio a su reposición y zanjar una discusión años después. Como mínimo debe incluir:
- Una descripción completa de la pieza: qué es, su estilo y su época cuando proceda, y cómo está construida.
- El metal, su ley y el peso de la pieza.
- Cada piedra: tipo, forma y talla, medidas o peso, y los grados que le asigne el tasador.
- Una nota que indique si cada piedra se midió suelta o se estimó en la montura, porque graduar dentro de un engaste es menos exacto.
- Cualquier tratamiento identificado o supuesto, y cualquier informe de laboratorio en el que se apoye, citado por su número.
- Una fotografía nítida de la pieza, unida al propio documento.
- El nombre del tasador, su cualificación, la empresa por la que actúa y una firma.
- La base de la tasación expresada con palabras: reposición a precio de tienda, y no reventa ni valor de mercado.
- La fecha y la moneda.
Una sola línea que diga «anillo de oro con diamante», seguida de una cifra, no sirve. Si alguna vez un siniestro depende del documento, cada detalle que falte se convierte en una negociación.
Piezas declaradas y cobertura general del contenido
Las pólizas de hogar suelen cubrir la joyería de dos maneras distintas, y la diferencia pilla a mucha gente.
La cobertura general del contenido incluye la joyería hasta un límite por objeto, a menudo modesto, y con frecuencia solo mientras las piezas están en casa. El total para joyería puede además estar limitado aparte de la suma del contenido.
Una pieza declarada o especificada figura de forma individual con su propia suma asegurada, suele estar cubierta tanto fuera de casa como dentro, y a menudo cubre la pérdida además del robo. Cuesta más, y es la única manera de tener la seguridad de que un anillo concreto está asegurado por lo que costaría reponerlo de verdad.
Las condiciones cambian de una aseguradora a otra y de un país a otro, así que lee el anexo y pregunta directamente a la aseguradora cuál es el límite por objeto, si la cobertura se extiende fuera de casa y si incluye la pérdida. Esa es una conversación que hay que tener con ella, no una pregunta que se resuelva desde una página web.
Vuelve a tasar, porque las cifras se mueven
Una tasación es una afirmación referida a una fecha concreta. Los precios del metal se mueven, y también los de las piedras: los del diamante natural cambian despacio, los de laboratorio han caído con fuerza, y los de las piedras de color dependen de lo que esté saliendo de unos pocos lugares. Una cifra escrita hace algunos años puede ya no bastar para comprar la pieza equivalente.
Las aseguradoras difieren en cada cuánto quieren un documento actualizado, y algunas revalorizan la suma asegurada con un índice entre tasaciones. Pregunta a la tuya qué espera en lugar de suponerlo. Entre tasaciones completas, mantén al día el anexo y las fotografías, porque un anillo al que se le ha ajustado la talla, se ha vuelto a engastar o se le ha sustituido una piedra ya no es la pieza que describe el documento.
Qué pasa cuando reclamas
Un siniestro es un problema de identificación antes que un problema de dinero. La aseguradora necesita saber qué existía, que era tuyo y cuánto cuesta hoy algo equivalente. La tasación responde a la tercera pregunta. Las fotografías y una factura responden a las dos primeras, y son justo la parte que casi nadie tiene.
Guarda fotografías de cada pieza desde varios ángulos, incluido el contraste, junto a la factura original, los informes de laboratorio que haya y la propia tasación, y conserva copias en un sitio distinto de la casa que describen. Nuestra guía sobre cómo fotografiar una joya para identificarla cubre las tomas que vale la pena tener.
Espera que la aseguradora ofrezca una pieza de reposición conseguida a través de su propio proveedor, y no una liquidación en dinero. Si puedes cobrar en dinero, y en qué condiciones, es cosa del clausulado de la póliza y de lo que te diga la aseguradora.
Elegir un tasador y qué preguntarle
Busca a alguien con una cualificación profesional reconocida en tasación, que vaya a tener la pieza físicamente delante, con lupa, calibre y balanza. Una tasación escrita a partir de fotografías, o de una descripción dada por teléfono, no es el documento que estás pagando.
Pregunta tres cosas antes de encargar el trabajo. Cuáles son los honorarios, presupuestados por hora o por pieza y cerrados de antemano, no como un porcentaje de lo que acabe valiendo la pieza. Sobre qué base se redactará la tasación, dicho con palabras. Y si el documento llevará una imagen y la cualificación del tasador, porque las aseguradoras piden las dos cosas a menudo.
Las piedras se gradúan con más exactitud sueltas que engastadas, y un buen tasador lo hace constar en el documento cuando un grado es una estimación hecha dentro del engaste. Esa honradez es una virtud, no una carencia.
Dónde encaja una estimación y dónde no
Una estimación hecha a partir de una fotografía es un punto de partida y un registro. Te dice aproximadamente dónde se sitúa una pieza, lo que muchas veces basta para decidir si supera el límite por objeto de tu póliza y justifica, por tanto, los honorarios de un tasador. Carat devuelve la fundición, la reventa y la reposición a precio de tienda como horquillas separadas, con las ventas comparables en que se apoyan, y no da cifra alguna cuando las fotografías no la sostienen; cómo funciona expone el razonamiento.
Lo que no es es un documento de tasación, y conviene decirlo con claridad: ninguna aseguradora aceptará la estimación de una app como tasación. Nadie cualificado ha tenido la pieza en la mano, no se ha pesado ni ensayado nada, no se ha medido ninguna piedra, y al pie de la página no hay nombre ni cualificación. Usa una estimación para decidir en qué merece la pena gastar el tiempo de un tasador, y usa al tasador para producir el documento en el que se apoyará tu aseguradora. Hay más sobre las tres cifras en cuánto valen mis joyas.
Preguntas frecuentes
¿Aceptará mi aseguradora la estimación de una app?
No. Ninguna aseguradora aceptará la estimación de una app como documento de tasación, porque nadie cualificado ha tenido la pieza en sus manos. Sirve como registro de lo que tienes y como forma de decidir qué piezas justifican los honorarios de un tasador.
¿Cada cuánto hay que volver a tasar una joya?
Pregunta a tu aseguradora, porque las pólizas difieren, pero lo habitual es cada pocos años. Los precios del metal y de las piedras se mueven, y una cifra escrita hace una década puede ya no bastar para comprar una pieza equivalente. Algunas pólizas revalorizan con un índice entre tasaciones; comprueba si la tuya lo hace.
¿Qué es una pieza declarada?
Una pieza que figura de forma individual en la póliza con su propia suma asegurada, normalmente cubierta también fuera de casa y a menudo contra la pérdida además del robo. La cobertura general del contenido, en cambio, aplica un límite por objeto y puede proteger la joyería solo dentro de casa.
¿Necesito una tasación de cada pieza?
Normalmente solo de las piezas que superen el límite por objeto de la póliza, que te indicará tu aseguradora. Por debajo, unas fotografías y las facturas guardadas en lugar seguro suelen bastar para respaldar un siniestro. Pregunta a la aseguradora qué exige antes de pagar por documentos.
¿Qué debo guardar por si tengo que reclamar?
Fotografías de cada pieza desde varios ángulos, incluido el contraste; la factura original o el informe de laboratorio; el documento de tasación con su fecha; y una nota de dónde se guarda cada objeto. Conserva copias en un sitio distinto de la casa que describen.
¿Puedo asegurar una joya por lo que podría venderla?
Esa es otra base y no dará para comprar una pieza de reposición. Las pólizas de reposición se redactan en torno al coste de tienda. Si prefieres una cifra en dinero pactada, pregunta a la aseguradora si la ofrece y qué documentación exige un valor pactado.